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DERIVA ANCESTRAL

"Una forma de mirar."

Desde la superficie, el océano parecía tranquilo. El viento apenas movía las velas; el agua se extendía calma hasta el horizonte. Muchos pensaban que, en esos días, el mar estaba quieto.

Pero los navegantes aprendieron algo más.

Bajo la calma, las corrientes seguían su camino. Atravesaban el océano en silencio, sin que se notara su fuerza ni su debilidad; sin embargo, podían arrastrar un barco durante días sin que nadie lo notara.

Algunos capitanes culpaban al viento cuando el rumbo cambiaba. Otros revisaban los mapas una y otra vez. Los más atentos hacían algo distinto: arrojaban un trozo de madera al agua y esperaban. Miraban cómo se alejaba lentamente del casco.

No era el viento. Era lo imperceptible ganándole a lo superficial.

Reconocer la corriente no es perder el rumbo, sino empezar a encontrarlo. Luchar contra ella ciegamente solo agota las fuerzas; pero ignorarla es dejar de ser el capitán de la propia historia.

Porque, si el movimiento ya no nos pertenece...

¿Para qué querríamos un barco, si no es para sentir el placer de navegarlo?


Divisor narrativo
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